Elaborar el pasado: entre el cambio y la comprensión


No había ningún plan. No lo estaba buscando. Solo estaba esa sensación:
Así no puede seguir.
Se fueron y vinieron personas.
Situaciones.
Lugares.
Relaciones.
Y, aun así, determinados patrones seguían repitiéndose.
El cambio estaba ahí, pero parecía que aún faltaba algo más.
Al ampliar la mirada, observo algo similar.
En las empresas.
En la sociedad.
En los Estados.
En las instituciones.
Se crean nuevos mercados, se reforman leyes, las organizaciones crecen y se forman nuevas estructuras.
Muchas cosas cambian. Sin embargo, no todos los cambios responden a la pregunta de qué surgió antes, por qué surgió y qué efectos perduran hasta hoy.
El cambio y la comprensión no son lo mismo.
A veces, los patrones no persisten porque funcionen, sino porque el éxito, la estabilidad o el crecimiento impiden durante mucho tiempo que se hagan visibles.
Quizás ahí radique la diferencia entre el cambio y la elaboración del pasado.
El cambio puede crear distancia.
Permitir un nuevo comienzo.
Estabilizar sistemas.
Ofrecer orientación.
La reflexión sobre el pasado, por el contrario, dirige la mirada hacia aquello que ya estaba ahí. No para atribuir culpas, sino para contemplar y comprender las relaciones entre los hechos.
La reflexión sobre el pasado rara vez es un proceso definitivo. Las nuevas experiencias pueden cambiar la perspectiva sobre el pasado y la comprensión puede seguir evolucionando.
El cambio puede suceder sin que se elabore el pasado.
Tras situaciones que marcan profundamente, a menudo surge el deseo de recuperar la capacidad de actuar lo antes posible.
Nuevas normas.
Nuevas estructuras.
Nuevos sistemas.
Nuevas rutinas.
Al mismo tiempo, abordar lo que realmente ocurrió casi siempre requiere mucho más tiempo y espacio.
Sin ese espacio, a menudo resulta difícil saber si los patrones simplemente cambian de forma o si de ellos puede surgir algo nuevo.
Así funciona la realidad. Y es precisamente aquí donde, a menudo, empieza el problema.
¿Dónde observas cambios sin que exista al mismo tiempo una reflexión sobre lo ocurrido anteriormente?
¿Y qué significa eso para la evolución de las personas, las organizaciones o las sociedades?
Sobre la autora
Anja Witter se dedica a analizar cómo funcionan los sistemas en la realidad y dónde se encuentran sus debilidades estructurales.
Su perspectiva se basa en más de dos décadas de experiencia práctica en la interacción entre Estado, sociedad y economía, especialmente entre Alemania y España, marcada por observaciones y experiencias tanto en el ámbito empresarial como en contextos sociales y familiares.
El foco está en cómo estas dinámicas impactan en las personas, las organizaciones y las estructuras sociales.
Nota de género: por razones de legibilidad, en este artículo se utiliza el masculino para los nombres y sustantivos personales. Los términos correspondientes se aplican a todos los géneros en aras de la igualdad de trato. La forma abreviada se utiliza únicamente por motivos editoriales y no implica juicio alguno.
Fuentes de imagen:
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